Forvia, uno de los mayores desarrolladores y fabricantes de autopartes y componentes para el índice automotriz, nos mostró una selección de propuestas tecnológicas que podrían integrarse en autos de producción en el corto plazo.
Eduardo Polaco, desde Auburn Hills, EEUU/@lalo_polaco
Cuando vemos un auto nuevo, la idea generalizada es que todos sus sistemas y componentes fueron desarrollados por la propia marca. La realidad no puede ser más distinta. Si bien la mayoría de los fabricantes tienen sus propios centros de investigación y desarrollo (I+D), prácticamente todos recurren a proveedores externos para comprar tecnología ya desarrollada y adaptarla a sus modelos de producción.
Nacida de la fusión entre la francesa Faurecia y la alemana Hella en 2022, FORVIA cuenta hoy con más de 260 sitios industriales y 78 centros de I+D en más de 40 países, lo que la posiciona como el séptimo proveedor automotriz más grande a nivel global. En México suma más de 20 mil colaboradores distribuidos en 23 plantas, tres centros de I+D y dos oficinas centrales en nueve estados de la república, además de FORVIA University, su propio centro de capacitación.

En sus instalaciones de Auburn Hills, Michigan, la compañía celebró una nueva edición de su evento Innovation Days, donde presentó avances tecnológicos agrupados en seis áreas de negocio: interiores, asientos, movilidad limpia, electrónicos, iluminación y accesorios. Esta vez, los temas centrales fueron tres: electrificación y gestión de energía, conducción autónoma segura, y experiencias digitales y sostenibles dentro de la cabina.
En el rubro de conducción autónoma, el componente más destacado fue el portafolio de radares de 77 GHz para sistemas ADAS (Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor): sensores de alta precisión con mayor alcance que los actuales, y significativamente más compactos y ligeros. Por su parte, el enfoque en sostenibilidad dentro de la cabina se tradujo en acabados elaborados con materiales reciclados como cáscara de piña o mezclilla recuperado en paneles de puertas, tablero y consola. La compañía se fijó el objetivo de que el 100% de sus innovaciones reduzcan las emisiones de CO₂ en al menos un 30%.

El centro de atención fue el prototipo Saphir, un vehículo demostrador que concentra prácticamente toda la tecnología presentada en el evento. Su propuesta más llamativa es Air Vision: un cristal que va de puerta a puerta y proyecta información de manera holográfica, eliminando por completo el cuadro de instrumentos y la pantalla central. El sistema se complementa con seguimiento ocular mediante una cámara en cabina que permite cambiar funciones solo con la mirada.
El Saphir también nos mostró una proyección de imagen en los paneles de las puertas delanteras, que replica lo que ocurre en el exterior, como si el panel fuera transparente; asientos que ajustan de manera automática sus soportes laterales y posición según el camino y el estilo de manejo; y la posibilidad de girar sobre su propio eje para que conductor y copiloto queden frente a frente con los pasajeros traseros al “conducir” en modo autónomo. En ese escenario, el volante se oculta y una consola central dinámica puede recorrer la cabina e intercambiarse por módulos como una estación de café o una mesa plegable para los cuatro ocupantes.
Con presencia en más de 40 países y vínculos con más de 80 fabricantes a nivel mundial, estas propuestas llegarán a autos de producción antes de lo que imaginamos.


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